Berrea 2018

Berrea 2018

Un sonido bronco rompe las noches para dejar paso a la luz en el Parque Nacional de Cabañeros, el “Serengueti” español, enclavado entre los Montes de Toledo y la provincia de Ciudad Real. 

Cada berrido es una llamada amplificada de manifestación del celo de los machos que mantienen un estado de excitación cuando llega el Otoño. La berrea del ciervo ha comenzado en este bosque mediterráneo tan cercano y poco conocido para muchos.

Es la lucha a muerte por perpetuarse y asegurar la descendencia. El instinto evolutivo convierte en espectáculo la liturgia del apareamiento. Desde mediados de septiembre hasta finales de octubre, dependiendo de las condiciones climatológicas, la berrea alcanza su mayor esplendor, sobre todo al amanecer y atardecer, cuando los machos dominantes del mayor mamífero de este parque nacional bajan del monte a la raña, las dehesas y herbazales.

Aquí muestran sus habilidades ante los harenes de hembras, y se disponen a romperse la cornamenta contra las de sus opositores y a dejarse la garganta gritando al cielo.

Las persecuciones de los venados detrás de las ciervas se observan en silencio para no perderse los detalles sonoros. Son las fechas idóneas para ver juntos a hembras y machos, fuera de estos días los ciervos se segregan por sexos, por un lado se encuentran los grupos matriarcales de hembras y crías, y por otro, los machos que se asocian en pequeños grupos de similar rango social.

Cuando llega el invierno, las ocasiones de observar ciervos en la raña son cada vez más escasas. En primavera los machos pierden la cuerna y las hembras están al final de su gestación, la falta de defensas de los primeros y la poca movilidad de las ciervas hace difícil disfrutar de su presencia.

Los venados luchan por mantener su territorio entrelazando sus cuernas para demostrar quién manda, algunos resultan heridos y otros mueren en el lance o se apartan del vencedor, que se queda en solitario con el harén para intentar montarlas una y otra vez, Entre ocho y nueve meses hay que esperar para que nazca un nuevo cervatillo que acompañará a su madre hasta los dos o tres años, la edad en la que alcanzan la madurez sexual.